Sobre mí

Estoy luchando contra cada nervio,

neurona

y músculo

que hay en mí 

para no ir a dónde tú te encuentres.

Para cumplir una promesa que me hice hace tiempo a mí y a ti, 

que ya me está costando varias pesadillas,

amores fallidos 

y un centenar de tardes mirando el techo de la habitación pensando si es que no estoy perdiendo el tiempo.

No sé cómo empezar a ganarlo, porque llevo camino de dos años esquivando al olvido,

abrazándome a la nostalgia 

y dando la espalda a la razón.

Me estoy haciendo a un lado, 

borrándote de mi vida para no saltar a la tuya en otro momento de debilidad.

Pero es que de esta manera tampoco nunca ha funcionado.

No podía estar contigo porque me estabas matando,

y no puedo estar sin ti, 

porque mi corazón no lo acepta.

Es terco cómo tú. 

Muchos pueden decir que lo entienden, 

pero ellos son capaces de entrelazar sus sentimientos con alguien más,

como si sus corazones fueran vírgenes.

Y que, tal vez, tú también, y estés leyendo esto con la impresión de que ya me estoy volviendo loca.

Pero y qué.

Es lo que no he dejado de sentir desde hace más de un año.

No se va.

Sigues aquí.

Puede que solo sea yo,

que apremia al destino 

y de tanto apresurarlo

 se pasa de parada.

Pero, no lo entiendes al igual que ellos:

Las almas gemelas nunca mueren.

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