Tropiezo

Bailando con los recuerdos me tropiezo con aquella noche.

Con aquella calle.

Con aquella mirada.

Cristaleras verdes que quería traspasar.

Y me pregunto si volverás a bailar con aquella gente,

en aquella calle,

con aquella mirada.

Mi motor se tropieza al imaginar la posibilidad.

Quiero revivirlo.

Yo lo quiero todo otra vez.

Esa noche,

esa calle,

y esa mirada. 

Ven y recuérdamelo, por favor.

Y no dejes de recordármelo.

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Llave

Tener el movimiento que dibuja las palabras atascado en las yemas de los dedos.

Como yo.

Atascada.

Esperando.

Demasiado atemorizada para avanzar y demasiado destrozada para retroceder.

Ante la indecisión me quedo aquí.

Puedes venir a recogerme.

Si es que sabes cómo llegar.

Solo supo llegar él, 

y el tiempo me está diciendo que nadie más va a saber llegar.

O es que nadie lo intenta.

Ven la puerta cerrada y, 

en vez de buscar la llave, 

pasan a la siguiente.

Paradas

Acabo de leer cuatro poemas de Marwan

 y la siguiente señal anuncia que la plaza Fernández Ladreda está cerca.

Y eso me ha hecho pensar.

Ya no te tengo en la lista del Whatsapp para decirte que llegué.

Para que me respondas que vaya al paso de cebra de siempre,

que me esperas con tu carruaje azul.

Y eso me ha hecho pensar.

En el viaje de vuelta no voy a estar pendiente de escribir una frase que lleve a ti una sonrisa.

Ya no maldeciré la distancia que se instala entre nosotros cada noche.

Y eso me ha hecho pensar.

En la dársena de enfrente se despiden dos corazones con promesas de compartir más tiempo.

Y, esta vez, en vez de ser cómplice de ellos, esa imagen hace que la tristeza se embarque en mí.

Y eso me ha hecho pensar que,

tal vez,

debería dejar al olvido pasar.

Pesos

Mejor que gane la razón.

Alza como trofeo la tranquilidad que tienes hoy.

Dice que existieron pérdidas, 

como noches en vela y demasiados mensajes sin leer.

En la balanza, 

al final,

vencí yo;

porque valen más cien inviernos conmigo misma,

que otro verano perdiéndome de vista por ti.

Choque

Cuando el tiempo verbal pasa al pretérito.

Cuando las mejillas salinas se secan.

Cuando los agujeros del pecho se tapan.

Cuando en la memoria, el recuerdo de aquella tarde en el sofá empieza a empañar la discusión que la precedió.

Se produce una vuelta de campana a la razón; 

que se chocó con la soledad.

Y ahora no sé a cuál de las dos dejar ganar.